Si bien del compositor del que he escuchado más obras es Mozart, también he hecho mis pinitos con Beethoven. De él diría que imprime una mayor fuerza a sus obras, almenos a las sinfonías. En esta ocasión haré referencia a uno de mis movimientos preferidos de la 7a sinfonía, concretamente al segundo. Se trata de un allegretto que empieza con una suavidad estremecedora...
En un inicio acogedor y cálido, te transformas en una pluma con la que va a juguetear el viento. Despegarás grácilmente solo que esta vez no vas a permanecer en esa calma en la que vivías cuando escuchabas a Mozart en el post anterior, sinó que poco a poco te irá levantando y zarandeando, como si en lugar de una suave brisa, ahora te controlase un vendaval... Y después calma. Y después intriga. Y después expectación, algo va a pasar. Y pasa...
Dejarse llevar por las notas de esta pieza es someterse a fuertes contrastes que te hacen debatir entre la calma y la agitación, la tranquilidad y la excitación, la seguridad y la incerteza... Es como dejar que las notas jueguen contigo, dejándolas controlar tus sensaciones desde el primer hasta el último instante.
Al final vuelves a la calma, con la misma suavidad del principio, para posarte de nuevo en el suelo, de dónde habías partido, pero ya nunca en el mismo estado que antes...
Segundo movimiento, 7a sinfonía de Beethoven, Karajan y la filarmónica de Berlin.
En estos días de prisas, agobios y estrés, tómate un tiempo y disfruta de los conciertos para piano de Mozart. Déjate llevar a lugares que tansólo pueden estar en tu imaginación, sumergidos en un mar de paz y tranquilidad donde absolutamente todo salvo tu es imperturbable...
Suéltate, deja que las notas guien por completo tu estado de ánimo. Permite que lleguen hasta lo más profundo de tu ser y se fundan contigo en una caricia. Deja que la música haga emanar la paz de tu interior y la saque a flor de piel. Cierra los ojos y despierta en un mundo de fantasía en el que todo es sentimiento, donde nada es material.
Siempre podrás encontrar refugio en la música y en ella, renacer.
Concierto para piano n23, Wolfgang Amadeus Mozart (Alfred Brendel)
Sentada en la fila 11 del patio de butacas del Teatro Real de Madrid, junto con mi madre y mi hermana, la sala se queda en silencio, las enormes y pesadas cortinas rojas aletean dejando al descubierto un escenario azul, el director alza los brazos, suena la melodía y todo desaparece. La primera vez que disfruté de esta maravilla, casi no podía disfrutarlo realmente, me invadía una continua necesidad de absorber cada nota, imprimar en mi cerebro cada escena. Todo me fascinaba, el vestuario, el impresionante escenario, esas voces que penetran en tu alma y la alborotan, me desbordaban las sensaciones, no podía asimilar lo que tanto tiempo había esperado.
Fue Puccini mi primer contacto, Tosca la primera tragedia, y me ha conquistado.
Conocida por estos lares como "La flauta mágica", de Wolfgang Amadeus Mozart. Fui a verla el sábado pasado a un pequeño teatro de Sabadell. Fue una gran experiencia, a parte de ser la primera vez que iba a ver una ópera.
La representación iba a cargo de un grupo de estudiantes de ópera y, cuando uno creía que no podía esperar gran cosa se encuentra con una más que grata sorpresa. Acostumbrado a las magníficas grabaciones de Sir Georg Solti (las cuales os recomiendo encarecidamente) debo decir que la actuación fue muy buena y además pude disfrutar como nunca.
Seguramente gran parte de mi disfrute provino del hecho de
ver la ópera. Hay que decir que este tipo de obras ganan mucho con el directo. El hecho de ya no sólo oir la música sinó además de ver una puesta en escena, unos decorados, un juego de luces, el oir las voces y los instrumentos al natural, sin micrófonos ni instrumentos, tiene un encanto innegable y además completa la obra.
También debo decir que siempre ha sido mi ópera favorita, que siempre he disfrutado mucho con ella. Quizá sea porque, en el fondo, no es exactamente una ópera. Ya desde la obertura, se percibe un ambiente totalmente distinto a las demás óperas de Mozart. La flauta mágica es una obra más informal, más cercana. En una época en la que las óperas se componían mayormente dirigidas a la nobleza y para ser estrenadas con todo lujo y pompa, esta es una obra sencilla dirigida al pueblo, escrita en alemán en lugar de en italiano, con una historia bastante atractiva y grandes dosis de humor. Y como tal es una obra que te llega antes, haciendo también de puente hacia composiciones más serias.
Ahora, cuando escucho la ópera recuerdo lo que vi y todavía la disfruto más... ¡Fíjate si ha valido la pena!
Ahora que ya tengo un poco más experiencia en este mundillo de los blogs, al que estoy bastante enganchado, he decidido iniciar una nueva andadura. En esta, mi segunda aventura en el mundillo de los blogs, voy a dedicarme principalmente a la música clásica.
Recuerdo que ya de pequeño tenía cierta inclinación a escuchar música clásica. Aunque mi padre tenía una gran colección de vinilos, recuerdo que yo tenía dos cd's que escuchaba con bastante frecuencia. Estos pretenecían a una colección de la revista Tiempo "Cien obras únicas de la música clásica" y contenían una selección de movimientos de obras de compositores harto conocidos. No andaré muy desencaminado si digo que mi gusto por la música clásica se forjó en aquellos momentos. Años después, pasé una larga época escuchando otro tipo de música.
No fue hasta hace poco, en que después de volver a ver "Amadeus, de Milos Forman" que resucitó el gusanillo de la música clásica y así me he pasado los dos últimos años escuchando básicamente a Mozart. Por este motivo mis posts andarán encaminados hacia la obra de este compositor. No obstante espero ir recuperando el gustillo hacia otros compositores a través de lo que se pueda contar en este blog.
Mi ilusión sería que la gente que también compate el gusto por esta música se animase a colaborar en el blog. Si eres uno/a de ellos, simplemente dímelo a través de los comentarios.
¡Hasta más ver!